lunes, 17 de noviembre de 2014

Cómo utilizar tu espejo de adivinación


Hace relativamente poco tiempo, en este artículo te expliqué cómo te podías fabricar un espejo de adivinación. Hoy, voy a hablarte sobre cómo utilizarlo.

Su utilización es tan fácil, que me planteé seriamente en vez de escribir un post, dejar un simple comentario en la página de facebook de este blog. Pero después pensé, que, de tan fácil que es usarlo, se torna difícil el hacerlo. Entonces, me acordé de un consejo que me dio una muy buena Amiga, y fue cuando decidí que sí que debía escribirte estas palabras.

El espejo, en sí, es sólo un instrumento que nos ayuda a conectar con algo más potente. Es como el péndulo, o como el Tarot, o como las runas; instrumentos que nos ayudan a acceder a aquello que algunxs llaman intuición, otrxs llaman guías, hay quienes llaman inconsciente colectivo... Su utilización es sencilla: simplemente tienes que colocarlo de manera en que en él sólo se refleje una pared en blanco, no se refleje nada más. Entonces, el espejo al igual que la bola de cristal o un simple vaso de agua, te ayuda a concentrarte y con un poco de práctica acabarás viendo imágenes.

Como puedes ver en la foto, el espejo refleja bastante, así que asegúrate de ponerte delante de una pared blanca o de un solo color.

El espejo supongo que tiene tantos usos como personas hay en el mundo. Yo leí que servía para acceder a vidas pasadas, pero en vísperas de Samhain leí que había quien lo utilizaba para comunicarse con personas fallecidas. También sirve para ver acontecimientos pasados y futuros (y con pasados me refiero a acontecimientos de esta vida) y seguramente servirá para acceder a cualquier tipo de conocimiento oculto que necesitemos para nuestra evolución personal y espiritual.

Como ves, es muy sencillo utilizarlo, la teoría es fácil. Pero quería escribirte para decirte que hay algo que muchas veces se nos olvida hacer, ya sea porque vamos escasos de tiempo, o porque muchas de las veces creemos que no nos hace falta (aunque si lo hiciéramos seríamos mejores intérpretes de nuestra intuición...) y es algo tan sencillo... tan sencillo como dedicar unos minutos antes de utilizar cualquier método adivinatorio para meditar; para solicitar a nuestros guías, a nuestro Yo Superior, ángeles o lo que sea en que creas, que nos ayude a interpretar de la mejor manera posible para nosotrxs y para cualquiera que se vea implicadx.

Y créeme: el hacerlo, muchas veces, marca la diferencia.

Namasté.
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