sábado, 26 de octubre de 2013

Algunas bases para aprender a Meditar

Aún recuerdo cuando hace años pensaba en la palabra meditación. Entonces me imaginaba a alguien sentado en la posición del loto (sí, es ésa en la que estando sentado en el suelo con las piernas cruzadas, los pies están sobre los muslos de la pierna contraria…) durante horas, con cara de concentración, pero al mismo tiempo estando relajado. Por fortuna, hoy en día ya no me viene a la mente ésa imagen cuando escucho o pienso en esa palabra.



Para meditar, es conveniente estar en una postura cómoda (si para ti es cómodo estar en la postura del loto o la postura perfecta, pues adelante). Es tan simple como estar sentadx en una silla de respaldo recto, con la columna lo más erguida posible, los pies asentados en el suelo, y las manos sobre los muslos o las rodillas. Si no eres capaz de mantenerte cómodamente en esta postura sin encorvar la espalda, también tienes la opción de estar acostado en el suelo o en la cama (aunque por experiencia propia te diré, que de esta manera hay muchas posibilidades de que lo que empezó como una meditación, acabe siendo una siestecilla…). Lo importante es estar con la columna recta (con sus curvaturas naturales, no como una tabla…). Algunxs os preguntaréis por qué, y la razón es bien sencilla: cuando estamos con la columna erguida, facilitamos la respiración, oxigenando mejor el cuerpo, también así permitimos a la energía fluir libremente por nuestro cuerpo.




¿Cuándo es mejor meditar? Hay quienes meditan mejor por la mañana, recién levantadxs, ponen su mente en orden para afrontar de una manera más positiva el día. Hay quienes prefieren hacerlo por la noche, antes de dormir, pues así relajan su cuerpo profundamente antes de ir a la cama, poniendo en orden los pensamientos y facilitando el sueño profundo… yo prefiero hacerlo al mediodía, después de comer, aunque casi siempre acabo durmiéndome, afronto el resto del día con energía renovada. Hay quienes se levantan en medio de la noche para hacerlo, pues es cuando más silencio hay… No hay una hora estipulada, cada cual puede hacerlo cuando le venga mejor, lo único es encontrar un sitio tranquilo donde no vayas a ser molestado. Recuerdo una tarde, que estaba tranquila en casa y me puse a hacer un poco de yoga y después pensé “uy, qué silencio, voy a meditar”, me puse en la postura perfecta (que para mí no es de las fáciles…) y, cuando cerré los ojos, los vecinos pusieron música a todo volumen… en fin. No era el mejor momento.




Y, hablando de música, una opción para meditar, es ponerte música, preferiblemente con auriculares, pues también ayudan a amortizar los sonidos exteriores. ¿Qué música es mejor para meditar? Pues como con todo, al gusto. Puedes elegir música clásica, música suave, música no tan suave… (conocí a una chica que sólo se concentraba escuchando música punk). Lo que importa es que sea una música que te ayude a concentrarte. Yo por ejemplo, soy incapaz de meditar con música que tenga letra, pues automáticamente mi cerebro se pone a cantar… y también soy incapaz de hacerlo con música clásica, pues estudié solfeo durante muchos años y mi cerebro se pone a descifrar las notas para poder cantarlas… así que sólo me queda de opción música de sonidos naturales, o notas largas, que a penas tiene melodía. Así que como con todo, al gusto.

Hay muchas formas de meditar y ahora he recordado algo que en mi infancia me resultó sumamente curioso. En aquella época, yo iba a catequesis, tanto antes de tomar la Comunión como después… y yo era una niña muy preguntona (el pobre catequista me amenazó con que no me darían la Comunión si seguía poniendo en duda todo lo que nos explicaba…), pero bueno, eso ahora no viene al caso. Recuerdo que un día nos estuvo hablando de la meditación, hace muchos años de ello así que sólo os puedo explicar lo que en aquél momento me pareció más interesante y por tanto, lo único que recuerdo. Nos dijo que rezar el Rosario era una forma de meditación, pues al estar repitiendo las oraciones una y otra vez, se entraba en un estado de concentración profunda. Es como repetir un mantra una y otra vez, pero utilizando otras palabras. Así que si sabes rezar el Rosario, pues puedes usarlo como forma de meditación.

Ahora que os he explicado algunas bases para poder meditar de manera más cómoda y eficaz, sólo me queda escribir que el siguiente paso es la meditación, como ya dije algunas veces, hay muchas maneras distintas de meditar, ya os explicaré algunas, pero en todas coincide el empezar cerrando los ojos, relajando el cuerpo de manera consciente, respirando profunda y conscientemente y relajando la mente.

Feliz meditación, namasté.
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