lunes, 6 de octubre de 2014

Piedras y gemas. Limpieza y activación.

Llovía, había tormenta. Y saqué mis piedras al balcón para que les acariciara la lluvia, para que penetrara en ella la fuerza de los elementos. Pasadas unas horas, salió el sol, y dejé que las besara dulcemente. Después, las recogí, el recipiente donde estaban estaba lleno de agua de lluvia, lleno de la energía de la tormenta y de las piedras, así que con ella regué las plantas que habían estado recibiendo junto a mis piedras, el agua del cielo.

Las sequé suavemente en una toalla pequeña que guardo para mis piedras. Y las metí en arena de playa, para que se empaparan de su energía. Después, una a una, las iba pasando por incienso y por la llama de una vela, para que se impregnaran de la energía de los cuatro elementos. Y después, una a una, las cargué y sintonicé con mi propia energía.

A esta limpieza, la llamo la limpieza de los 4 elementos, ya que se utiliza el agua, fuego, tierra y aire para limpiar y purificar algo (en este caso las gemas). Hay otros tipos de limpiezas y formas de cargar las piedras como las que expliqué hace tiempo en este artículo.

Hasta ahora, no había cargado nunca mis piedras. Sabía que era algo que debía hacer... pero no lo hacía... bueno, una vez sí que las cargué pero cada piedra tenía un mensaje y se me olvidó, así que tras limpiarlas de nuevo no las volví a cargar y las pobres estaban tan confundidas como lo estaba mi mente. Hace un tiempo, me compré (otro) libro de Judy Hall, me gusta mucho esta autora y la veo muy competente en el tema de la gemas y cristales. En él explica una forma sencilla de activar las piedras, que más o menos es decirles que se sintonicen con tu energía y se activen para actuar para tu mayor bien.

Así que cargué mis piedras así.

Y, la verdad, es que me sentí maravillosamente bien. Cogía las piedras una a una y con los ojos cerrados, en mi mano menos dominante, rodeada por mi mano a veces más dominante... y les hablaba. Una a una, sabiendo que cada una es especial y maravillosa. Y repetía el mantra una y otra vez, en mi lengua materna. Las piedras conocen todos los idiomas y lenguas. Hasta que notaba la conexión, una vibración que antes no estaba, una sensación en mis manos y en mis brazos. Hermosa, algo que hasta ahora sólo había sentido con una piedra luna que me encontré en una tienda, hace ya tanto tiempo...

Y hoy, recordé una canción que aprendí hace muchos años, tal vez 7, no sé, hace muchos, muchos. Y les canté, y las volví a sentir. Reviví la conexión y me sentí unida a ellas, en calma, en paz.

Yo honro ese sitio en ti... donde el Universo mora... Yo honro ese sitio en mí... dónde el Universo mora... Namasté, namasté, namasté...


¿Y tú? ¿Cómo limpias y/o cargas tus piedras? ¿Te transmiten algo tus gemas al tocarlas, mirarlas o de cualquier otra manera?
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