sábado, 25 de enero de 2014

Y tú, ¿qué princesa eres?


Y TÚ, ¿QUÉ PRINCESA ERES?

Desde que conozco y estudio el Tarot, que me ha resultado curioso que en los Arcanos menores, las figuras de la corte, fueran representadas por tres hombres y una sola mujer. No sé si me considero feminista, pero siempre me ha molestado mucho cuando un hombre, sólo por tener genitales masculinos, se ha visto favorecido ante una mujer.

Habitualmente, las figuras de la corte son las sotas, caballos, reinas y reyes. Las sotas representan a personas jóvenes (aunque en las imágenes habitualmente son personas con apariencia un tanto asexuada, se nota que en realidad son hombres jóvenes), los caballos representan a hombres jóvenes, las reinas a mujeres y los reyes a hombres.

Por suerte, un día encontré y conocí un Tarot (no sé si habrá más) que se llama Tarot Cósmico, en el que en vez de sotas hay princesas, en vez de caballos hay príncipes y después hay reinas y reyes, como en cualquier otro Tarot.


Hoy quiero hablarte de las princesas.


Tenemos la princesa de bastos, cuyo elemento es el fuego. Es una joven pasional, como ves, el tono rojizo es el que predomina en esta carta. Su mirada es sensual y tiene una mano cogiendo su ropa, como si fuera a descubrirse el hombro, como si eso le hiciera falta para resultar más atractiva. En la carta, el palo de bastos tiene forma fálica, no podemos olvidar que se trata de un palo masculino de la baraja, y el creador de este Tarot juega con ello para dar sensación de pasión, de sexualidad. El Sol hace subir la temperatura de esta carta, aunque eso no le hace falta a esta joven, es toda pasión, toda fuerza, toda intención, toda acción. Puede conseguir cualquier cosa que se proponga, siempre que su fuego no se convierta en una explosión.


Seguimos con la princesa de copas, cuyo elemento es el agua. La carta es de color verde azulado, como si la joven estuviera bajo del agua. Al fondo, vemos un barco, que simboliza el cómo manejamos nuestras emociones, un barco que nos recuerda que el mar está ahí, el inmenso océano, la inmensidad de nuestros sentimientos y emociones. La joven posa sus manos sobre una copa, contenedora de agua, contenedora de nuestro subconsciente y psique. Esta princesa, vive enamorada, de la vida, de las experiencias, de los viajes, de los sueños... Se abre como una flor, valiente, sin temer que le puedan dañar los demás, pues es una mujer fuerte y valiente, acostumbrada a lidiar con sus sentimientos y pensamientos más profundos.


La princesa de espadas, está relacionada con el elemento aire. Es de todas la princesa más fría. Gusta de utilizar la inteligencia antes que sus sentimientos, pues es una princesa muy lógica, muy realista. Su semblante es serio, como si estuviera buscando la mejor opción para resolver un problema, concentrada, pero al mismo tiempo atenta a todo lo que pasa a su alrededor. Es muy inteligente, pero no muy perseverante, por lo que tiene que acabar las cosas cuando las empieza en seguida, porque si no, nunca las terminará. Se ve una princesa distante, por lo que antepondrá su carrera a cualquier otra cosa, tal vez sea la princesa a la que cuesta más acceder.


Por último, la princesa de oros, está relacionada con el elemento tierra. Los colores de la carta son cálidos y terrosos. Al fondo, unas montañas, que han tardado siglos y siglos en crearse, nos recuerdan que se trata de una princesa perseverante que, con paciencia y poco a poco, va construyendo, sin descanso y sin importarle cuándo terminará su obra. Tras ella espigas, símbolo de fertilidad, símbolo de trabajo y de prosperidad. En su vestido, vemos hojas y granos, en su pelo vemos flores, vemos el paso de las estaciones. Esta princesa es valiente, su color amarillento me recuerda al color de nuestro tercer chakra, que siempre asocio con fuerza, con valor y perseverante, capaz de hacer, de crear, cualquier cosa que se proponga.


En ocasiones, soy la princesa de bastos, puro fuego, pura pasión, dispuesta a luchar por lo que es mío. Otras veces, soy la princesa de copas, enamorada, creativa, soñadora. La princesa de espadas, se me presenta cuando tengo que resolver un problema y entonces me meto en mí misma, intentando resolverlo. Y, también, en otros momentos, soy la princesa de oros, perseverante, responsable, la que sabe tener los pies en la tierra para que el día a día resulte lo más cómodo posible para mí y para los míos.

Te vuelvo a preguntar... Y tú, ¿qué princesa eres?

Namasté.
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1 comentarios :

  1. Excelente, gracias, estoy entre la princesa de copas y la de espada. Que dilema!! Namasté

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