miércoles, 18 de marzo de 2015

Impresiones en la Feria Esotérica de Atocha (Madrid, España).

Hoy voy a escribir sobre mis impresiones en la Feria Esotérica de Atocha en Madrid de este año. Tan solo pude acudir el último día por la tarde y no me quedé a ninguna conferencia. Son mis impresiones personales, yo iba a mi bola totalmente y buscaba algo muy concreto, por lo que no me fijé en todos los detalles y lo más probable es que yo viví la feria de una manera y cualquier otra persona de una manera totalmente distinta.


Feria Esotérica en Atocha
El lugar donde se celebró la feria me encantó. El Jardín-Invernadero de la estación es una maravilla de lugar, con mucha vegetación y un ambiente estupendo (he tenido la suerte de estar sin que hubiera feria y es un lugar realmente mágico)

Nada más entrar, ¡alegría! Un stand de minerales y cristales. Mi presupuesto era mínimo (aunque mayor que cero, que era el presupuesto que tenía al principio jajaja) 15 euros, no me los quería gastar todos (y soy consciente de que en un sitio así llevar sólo 15 euros es como no llevar nada) pero tenía pensado comprarme alguna piedra pequeña, de las que no tuviera en mi colección. Una cosa que he aprendido a lo largo de los años, es que si vas a un sitio donde hay mucho de lo que te gusta de distintos vendedores, es que no compres lo primero que veas, primero revises toda la oferta que haya. Por suerte no había demasiada gente y podía hacerlo (y la mayoría de gente iba con maletas, viajeros que se encontraron con el percal y entraron curiosos a ver qué se cocía).

Sólo me fijé bien en los tenderetes de minerales. Así que mi visión es totalmente parcial, como comenté arriba. El caso, es que hace meses una amiga me comentó que le habían regalado un péndulo con merkaba y que le había ayudado muchísimo a abrir su percepción y me lo recomendó encarecidamente. Lo busqué por internet, pero con gastos de envío y demás se quedaba demasiado caro para mi presupuesto, así que lo había relegado hasta “verlo en persona” (a parte de que me gusta tocar las piedras antes de comprarlas, para ver si vibran en mi sintonía o no). Llegué a otro stand de piedras y el comentario entre mi novio y yo fue “esto lo encuentras en cualquier souvenir en Salou. Es más, en cualquier souvenir de Salou me había comprado una de las piedras que tengo con una forma similar que después resultó que no era lo que marcaba en la etiqueta (y en la feria de Atocha, tampoco era lapislázuli lo que marcaba, sino sodalita y no sé hasta qué punto la turquesa es tan lisa y homogénea…) Me lío, ejem, en este stand había péndulos y ¡sorpresa! Péndulos con merkaba. Alegría infinita otra vez. Le pregunté a la vendedora el precio de los péndulos “diez euros” y yo por dentro sonreí… jejeje, había de amatista y me parece que de cuarzo roca y uno con varios minerales. Le pregunté: “¿de qué material está hecho este cuarzo?” Y me contestó: “De las piedras de los chakras”. Vale, muy bien. Me quedo mirando el péndulo para ver si descubría por mí misma los materiales… y había una parte que me pareció hematites (pieza a la que tengo aversión, estoy trabajando en ello, pero todavía no lo he superado). Y le digo: “¿Es esto hematites?” Y me responde: “No, son las piedras de los chakras” y en tono de “esta tía no se entera”. Pues bien, cogí y me fui. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Tras otros muchos stand de aloe vera, cuencos tibetanos (maravillosos pero no me atreví a preguntar el precio, suelen costar más de 15 euros jejeje), y demás cosas interesantes aunque en estos momentos de mi vida poco útiles para mí, otro stand en el que había péndulos. Esta vez los de merkaba eran de amatista (una de mis piedras preferidas). Le pregunté a la vendedora si eran péndulos de amatista y me dijo que sí y le pregunté si podía probarlos a lo que me respondió que sí, le dije “es que a mí estas cosas me gusta mirarlas muy bien” (ah, ya había preguntado precio y era 10 euros como en el otro stand, precio de feria). El caso es que cogí uno pero parecía estar roto y le pedí que me sacara otro y hasta me sacó sin desprecintar, muy maja la mujer. Cuando me estaba empaquetando el que me escogió, le digo: “hacía mucho que quería un péndulo con merkaba” y me dice “¿con qué?” y yo, “con merkaba, la estrellita esta”. Sin comentarios. Por lo menos esta vendedora era amable y al ver que se había roto la bolsita de tela en que había metido el péndulo en seguida me dio otra (y yo ni había visto el roto) y me dijo que el que sabía de péndulos era su marido. Pero me gustó, al verla me gustó. Y por eso le compré el péndulo.

Y hasta ahí mi aventura con los péndulos. Había muchos stand con artes adivinatorias, en uno vendían Tarots (a precio de feria, uffff jejeje sólo diré que el de la Armonía a mi novio le costó 9 euros menos que el que vendían en la feria) y eché vistazo, había muchas cosas bonitas en la feria. Lo que me llamó la atención es que leyeran la bola de cristal, la mano o las cartas delante de todo el mundo. A ver, dentro de su stand, pero tú pasabas por ahí y veías una mesa con dos sillas y la gente recibiendo lecturas. Me pregunto, ¿cómo puede el tarotista (o quiromante o lo que fuera) concentrarse con una multitud de gente alrededor hablando y haciendo lo que le venga en gana? ¿Cómo puede el consultante enterarse bien de lo que le están diciendo (y por lo que ha pagado) si pasa alguien por detrás hablando de sus cosas con otra persona?. Ya sé que yo soy muy especial a la hora de echar las cartas, que tengo que estar sola para poder canalizar, pero entre el poco y el mucho hay una gran distancia de por medio.

Casi se me olvida, el tema minerales y cristales… en general, vi muy poca variedad de los pequeños (es que no me pude comprar ninguno, que ya todos los que había los tenía), pero había unas geodas y drusas maravillosas y puntas grandes de cuarzo, mi madre toda la vida me ha dicho: “a la fira no vages si no tens diners que voràs moltes coses i no et compraràs res” (“A la feria no vayas si no tienes dinero que verás muchas cosas y no te comprarás nada”).

Y, hasta ahí, mis impresiones. Acabo de ver en la Web que en octubre hay otra feria, así que intentaré pasarme un día que no sea el último para ver si mi impresión cambia… como diría una canción de Skape ¡¡¡insistimos!!!
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