martes, 3 de marzo de 2015

¡Gracias soñadores!

Hoy quería dar las gracias a todas las personas que se han animado a mandarme sus sueños.

Por confiar en mí, por ser pacientes (sobretodo últimamente, uuuufffff) y, sobretodo, por darme la oportunidad de indagar en una parte de mí misma que tenía dormida. Y es que yo, el primer cuadro onírico que hice fue en el instituto en clase de TEGP y desde entonces que no había vuelto a hacer otro. En esa clase, que era de mis preferidas, el objetivo era aprender a utilizar un montón de técnicas pictóricas como por ejemplo la témpera, la acuarela, los pasteles, los acrílicos… y una vez tuvimos que experimentar con pintura al temple, hecha por nosotros. Es una pintura a base de huevo, pigmentos y aceite si no recuerdo mal. En esa clase también explorábamos distintos estilos, como el cubismo (qué divertido pero qué complicado), el fauvismo y otrxs. Y en una ocasión, pues realizamos pintura onírica.

¿Y sabes qué pinté sin querer? La que ahora es en mi Tarot personal la carta de la Muerte. Soñé que la Muerte me perseguía y ésta era una joven que mataba con rosas. Había un pozo y una iglesia y, como toda buena película, había escena de sexo, de persecuciones y, como no, final feliz. Mira que hace 14 años que lo soñé y todavía recuerdo que empezaba en la copa de un árbol, había un sobre con mi nombre y una voz me decía: “Tranquila, sólo son rosas”. Todavía recuerdo detalles como si lo hubiera soñado anoche mismo.

Desde entonces, no me había atrevido a pintar ningún otro de mis sueños. Supongo que es porque me resulta mucho más fácil ver el simbolismo del sueño de otra persona y a partir de ahí sacar algo que lo ilustre, que de mis propios sueños. Está claro que cualquier parecido con lo que soñó el soñador y mis dibujos será pura coincidencia, pero me agrada intentarlo. Y, no sé, puede que con esto haya conseguido retomar uno de mis dones. Sé que no soy ninguna Picasso, ni ninguna Monet, ni Manet, ni por asomo. Pero cuando dibujo o pinto mi alma se evade de todo, se concentra y tengo una sensación… de felicidad… absolutamente maravillosa. Y si gracias a esta sensación, puedo ayudar a otra persona con mis colores o líneas a sentir algo que se le remueve dentro, aunque no sea algo exquisito o con una técnica impecable, pues me siento satisfecha. Y si no se le remueve nada, pero al menos sonríe, pues también. Y si no le gusta… pues… ¿qué le vamos a hacer? Seguiré intentándolo.

Así que gracias, muchas gracias. Y, si quieres, si eres una o un soñadora/soñador, puedes mandarme los sueños que quieras para interpretar, porque me haces feliz y espero hacerte feliz a ti también.

Namasté.
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